Cómo afecta la climatología a la conducción.


La lluvia 🌧️

Existen muchos tipos de adversidades a la hora de conducir. Tenemos muy en cuenta factores como el cansancio, el estrés, carreteras en mal estado, etc. Pero aún no hemos hablado en nuestro blog de las adversidades debidas a factores climatológicos.

La lluvia, la nieve, el hielo, la niebla, el viento o el sol, son elementos a tener muy en cuenta a la hora de conducir un vehículo. Y es que conducir con climatología adversa añade un plus de peligrosidad a la conducción, dificulta las maniobras, lleva a situaciones delicadas y a veces, difíciles de gestionar, sobre todo si no se hace una conducción mucho más prudente.

¿Cómo conducir con lluvia?

La lluvia es sin duda la reina del caos climatológico, en cuanto a la incidencia negativa que tiene en la siniestralidad. En los últimos tres años se han producido 11.655 accidentes provocando 187 víctimas mortales, según datos de la DGT.

Curiosamente, las cifras más altas no se producen con lluvia fuerte sino con la llovizna: el suelo está más resbaladizo y es, cuando el conductor no toma las precauciones que pone en práctica cuando la lluvia es importante.

Pero, ¿qué tipo de precauciones debemos tomar cuando conducimos con lluvia?

En previsión de lluvia, es muy importante revisar la presión y la profundidad del dibujo de los neumáticos. También muy importante, asegurarse bien del estado de las escobillas y de los difusores de agua del parabrisas.

La lluvia disminuye la adherencia de los neumáticos a la calzada y dificulta la visibilidad, por lo tanto, debemos aumentar considerablemente la distancia de seguridad con respecto a otros vehículos y reducir la velocidad.

Los frenos mojados también pierden eficacia, sobre todo al pasar por zonas con abundancia de agua. Una forma de favorecer el secado de los frenos es realizar pisadas cortas y repetidas en el pedal.

Ante la falta de visibilidad en carretera utilizaremos siempre la luz de cruce o incluso las antiniebla.Las primeras gotas de lluvia al caer sobre la calzada forman, junto al polvo y grasa de los vehículos, una capa de suciedad que es muy deslizante. Debemos prestar especial atención en ese momento.

Realizaremos una correcta ventilación del habitáculo y utilizaremos la luneta térmica para evitar que se empañen los cristales.Adaptaremos nuestra conducción tratando de que sea más suave.

La pintura blanca de los pasos de peatones o de las líneas de los carriles pueden comportarse como auténticas pistas de patinaje. Algunos ayuntamientos ya han puesto solución a este problema, que no sólo afecta a conductores de coche, también lo sufren motociclistas, ciclistas o peatones.

Nunca trataremos de cruzar una corriente de agua en movimiento, ya que la fuerza de la corriente puede ser suficiente para arrastrar el vehículo. Además, el agua puede introducirse en el motor y dañar el sistema eléctrico, meterse en los cilindros, o incluso romper por completo el motor del coche. 

 Si vamos a conducir con lluvia durante mucho tiempo, tenemos que tener en cuenta que conducir bajo estas condiciones es más fatigoso, ya que requiere una mayor atención, así que es recomendable realizar paradas con mayor frecuencia en tu trayecto.

 Cuando circulamos por tramos con gran acumulación de agua debemos de tener especial cuidado para no hacer “aquaplaning”. El aquaplaning es un fenómeno que se produce cuando perdemos el contacto del neumático con la superficie de la vía por un exceso de acumulación de agua, llevándolo a una pérdida de tracción y control del mismo por parte del conductor.

🚦Pequevial.